Asltimo bombardeo de la guerra de Trump contra las personas musulmanas

Asltimo bombardeo de la guerra de Trump contra las personas musulmanas

Quienes, conmocionados, vieron a Donald Trump alardear de su victoria en las elecciones presidenciales bramando desde una plataforma de miedo, xenofobia y odio han tenido siempre el consuelo de que esa retA?rica venenosa de campaA�a quizA? fuera una mera estrategia para ganar votos. Prevalencia de la forma sobre el fondo. SA?lo palabras.

Sin embargo, con alarmante presteza, el nuevo presidente ha respaldado rA?pidamente este discurso de odio con una serie de decisiones de aplicaciA?n de polA�ticas concretas que representan un grave e inminente peligro para los derechos humanos dentro y fuera de Estados Unidos.

Una serie de represivas A?rdenes ejecutivas aprobadas por Trump en sus primeros dos meses de mandato tendrA?n consecuencias catastrA?ficas y de muy largo alcance. No se trata de un problema sA?lo de Estados Unidos; ni mucho menos. Los efectos de las polA�ticas de la Casa Blanca de Trump se harA?n sentir en todos los rincones del planeta y serA?n las personas mA?s vulnerables quienes mA?s los sufran.

No es de extraA�ar que dos de los principales blancos contra los que ha apuntado Trump desde el Despacho la Oval sean los mismos en que se fijA? durante su campaA�a: las personas musulmanas y las personas refugiadas. Y si por casualidad eres una persona musulmana, ademA?s de refugiada, pues peor aA?n.

Con la orden ejecutiva dictada el 27 de enero para a�?proteger a la naciA?n contra ataques terroristas de extranjerosa�?, Trump declarA? la guerra a las personas refugiadas musulmanas de todo el mundo. Su aplicaciA?n al azar sembrA? de inmediato miedo y caos.

Hubo un breve aplazamiento el 3 de febrero, cuando una corte federal de primera instancia publicA? una orden de nivel nacional que bloqueA? la
tan manifiestamente discriminatoria medida, pero no durA? mucho.

El lunes, tras semanas de incertidumbre, la Casa Blanca dictA? una orden ejecutiva revisada. A pesar de todos los retoques que se le han hecho, representa una afrenta apenas velada al poder judicial y, aunque con otro nombre, sigue siendo una prohibiciA?n impuesta a las personas musulmanas.

De un plumazo, el presidente ha cerrado otra vez la puerta a todas las personas procedentes de Siria, IrA?n, Libia, Somalia, SudA?n y Yemen, incluidas las refugiadas. No sA?lo son todos estos paA�ses predominantemente musulmanes, sino tambiA�n lugares de donde huyen de conflictos y violaciones de derechos humanos la mayorA�a de las personas que solicitan asilo.

Reduciendo ligeramente el A?mbito de aplicaciA?n de la nueva orden ejecutiva, el gobierno de Trump quizA? haya solucionado algunos de los fallos constitucionales de su predecesora, pero sigue siendo una medida manifiestamente discriminatoria y restablece muchos de los aspectos mA?s repulsivos de la original.

Trump afirma estar impidiendo la entrada de a�?terroristasa�? que causarA�an daA�o a Estados Unidos. Pero lo cierto es que no existen datos que respalden la idea de que hay mA?s riesgo de que cometan actos de terrorismo las personas refugiadas a��musulmanas o noa�� que el resto de la ciudadanA�a.

Trump ha impuesto tambiA�n un lA�mite de 50.000 personas refugiadas al aA�o. Como el gobierno de Barack Obama habA�a prometido ya admitir a 110.000 en el ejercicio fiscal actual, esta orden afectarA? a 60.000 personas en situaciA?n de riesgo sA?lo en 2017.

El hecho de que suceda en medio de una situaciA?n de emergencia global, en la que hay 65 millones de personas desplazadas como consecuencia de guerras y persecuciA?n, pone de manifiesto la crueldad de la medida.

Pero en la era de las a�?noticias falsasa�? y los a�?hechos alternativosa�? inventados, es evidente que al presidente no le interesa la verdad.

Las personas refugiadas y migrantes que se enfrentan a autA�nticas decisiones de vida o muerte no pueden darse el lujo de simular y aparentar. Desde que entrA? en vigor por primera vez la prohibiciA?n de viajar, AmnistA�a Internacional y otras organizaciones han escuchado relatos de terrible sufrimiento como consecuencia de ello en varios paA�ses del mundo. Familias divididas, vidas en suspenso, esperanzas de un nuevo comienzo aplastadas de la noche a la maA�ana.

Como el hombre residente en Estados Unidos que fue a IrA?n al funeral de su padre y de repente se encontrA? con que no se le permitA�a regresar a casa. O la familia yemenA� de Nueva York que tiene a su hijita de un aA�o a miles de kilA?metros de distancia, en Malasia, porque la prohibiciA?n de viajar le impidiA? llevarla consigo. O el periodista sudanA�s perseguido, que vive en la clandestinidad en Egipto porque teme por su vida y se pregunta ahora si serA�a seguro solicitar asilo en los Estados Unidos de Trump.

Y estA?n tambiA�n el gran nA?mero de personas refugiadas de otros paA�ses, la gran mayorA�a del a�?Sur globala�?, que quizA? se sientan ahora abandonadas por la comunidad internacional. A?TendrA? la prohibiciA?n de viajar de Trump un efecto dominA? en los paA�ses de acogida y harA? que aumenten cada vez mA?s las expulsiones de personas refugiadas?

La campaA�a Te doy la bienvenida de AmnistA�a Internacional ha sido una poderosa plataforma para millones de ciudadanos y ciudadanas globales que han decidido solidarizarse con las personas refugiadas. Las polA�ticas de seguridad fronteriza de Trump, basadas en el odio y el miedo, estA?n en conflicto directo con ese movimiento.

En las seis semanas transcurridas desde que tomA? posesiA?n de su cargo, Donald Trump, ha iniciado una guerra sin cuartel contra los derechos humanos. No basta con expresar indignaciA?n para responder a ello. Ha llegado el momento de contraatacar y es responsabilidad de todas las personas que se preocupan por estos derechos hacerlo.

(Con informaciA?n de Aristegui Noticias)

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