Tras la mala calidad del aire de la CDMX, ¿qué son las partículas suspendidas y cómo dañan tu salud?

Tras la mala calidad del aire de la CDMX, ¿qué son las partículas suspendidas y cómo dañan tu salud?

(EL FINANCIERO).- Aunque la calidad del aire en la Ciudad de México es mala, la jefa de Gobierno capitalina, Claudia Sheinbaum, informó este lunes que no existe un protocolo de actuación para la concentración de partículas suspendidas (PM) o partículas finas en el ambiente.

Pero, ¿qué son y cuáles son sus repercusiones?

En la atmósfera hay un gran número de contaminantes que el ojo humano no puede ver a simple vista, pero tienen repercusiones en el medio ambiente y la salud de las personas.

Entre estos contaminantes destacan las partículas, también conocidas como partículas suspendidas, aeropartículas o material particulado —del inglés particulate matter—.

Si estas se ponen bajo un microscopio pueden verse como una mezcla de compuestos microscópicos o muy pequeños en forma de líquidos y sólidos suspendidos en el aire, indica el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático de México en el documento Qué son, cómo son y cómo se originan las partículas.

Algunos ejemplos de estas partículas son el polvo, el humo e incluso las neblinas.

Existen diversas formas de clasificar a estas partículas. Sin embargo, en los últimos años se usa más la que tiene que ver con su tamaño y cómo se forman.

Debido a que las partículas no tienen un tamaño definido y tienen una infinidad de formas, para medirlas, los científicos utilizan el llamado ‘diámetro aerodinámico’, que se refiere al diámetro de una partícula de un gramo y un centímetro cúbico, la cual tiene la misma velocidad ya sea con el aire en calma o bajo diferentes condiciones de temperatura, presión y humedad.

“El tamaño de las partículas suspendidas es una característica muy importante, porque mientras más pequeño sea su diámetro aerodinámico mayor será su capacidad de penetrar a áreas más profundas del sistema respiratorio”, detalla el instituto en el documento.

Las partículas que pueden ser inhaladas por las personas son aquellas con un diámetro aerodinámico menor a PM10 o 10 micras (millonésima parte de un metro o µm).

De acuerdo con el instituto, las finas comprenden partículas con diámetro aerodinámico menor a 2.5 µm (PM2.5).

“Se considera que las PM2.5 son las más nocivas para la salud humana, ya que pueden penetrar directamente a los alvéolos. Afecta principalmente al sistema respiratorio y cardiovascular, incrementando el riesgo de una embolia o un infarto, o bien provocando la aceleración de la aterosclerosis (endurecimiento de las arterias) cuando hay una exposición crónica a este contaminante”, menciona el instituto en otro estudio titulado Evaluación de Partículas Suspendidas PM2.5 en el Área Metropolitana de la Ciudad de Guadalajara .

¿De dónde provienen?

De acuerdo con el sitio oficial de la Comisión Europea, las partículas finas se originan como efecto de la combustión en los hogares, el uso de automóviles, la producción de la electricidad y los procesos industriales.

“Particularmente se registran valores elevados en las ciudades y áreas metropolitanas”, destaca el organismo.

Las partículas también se originan de la quema de diésel y otros combustibles en los vehículos, pero también de las plantas industriales y la producción de metal y acero.

También hay fuentes naturales como el polen, la erosión de las rocas, los incendios forestales, las erupciones volcánicas y la sal marina transportada por las corrientes de aire.

¿Cómo afectan tu salud?

Según la Comisión Europea, toda concentración de partículas finas es perjudicial y sus efectos incluyen un incremento de los síntomas de la alergia, el aumento de los ataques asmáticos, problemas respiratorios y cáncer de pulmón, así como un mayor riesgo de infecciones de oído en los niños.

“También se presumen efectos en enfermedades cardiovasculares (como por ejemplo, el infarto al miocardio”, detalla.

Sin embargo, la magnitud del efecto de las partículas finas depende de la toxicidad y tamaño de las partículas: cuanto más pequeña es una partícula, más profunda puede penetrar en los pulmones.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación atmosférica en las ciudades y zonas rurales de todo el mundo provoca cada año 4.2 millones de defunciones prematuras.

Aproximadamente el 58 por ciento de las muertes prematuras relacionadas con la contaminación atmosférica se debieron a cardiopatías isquémicas y accidentes cerebrovasculares, mientras que el 18 por ciento de las muertes por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) e infecciones respiratorias agudas, y el 6 por ciento de las muertes se debieron al cáncer de pulmón.

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