SSM previene enfermedades con la vigilancia a la sal de consumo humano

SSM previene enfermedades con la vigilancia a la sal de consumo humano

La Secretaría de Salud de Michoacán (SSM) previene los casos de bocio en adultos, el cretinismo y el retraso mental en los niños con su programa de Sal Yodada y Fluorurada.

A través de la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coepris) se vigila que la sal que consumimos y que adquirimos en las tiendas de abarrotes, centros comerciales, tianguis y mercados cuente con los niveles establecidos de yodo y flúor, tal y como lo establece la Norma Nacional NOM-040-SSA1-1993.

Para ello se realiza de manera permanente la toma de muestras a la sal, en las ocho Jurisdicciones Sanitarias de Michoacán, todo para monitorear que el producto cuente con yodo y flúor, nutrientes que evitan los padecimientos arriba mencionadas, además de la caries bucal.

En los años 90, la sal no contaba con yodo, por eso es que aparecían casos de enfermedades por la ausencia de este nutriente, mismos que hoy día van en desaparición.

En 1991, el 24 por ciento de la sal estaba yodada, para septiembre de 2008 el 99 por ciento de la sal que se comercializa en México ya cumplía con las normas oficiales; es decir contaba con yodo y flúor adicionado.

Los cumplimientos de yodación han dado como resultado que desde septiembre del 2008 el 99 por ciento de la sal distribuida en el país contenga al menos15 mg/kg, nivel recomendado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como mínimo para prevenir el bocio en la población. Es por ello que de 1997 al 2000 la tasa de bocio endémico del país disminuyó de 12.8 a 1.2 por cada 100 mil habitantes, a partir de 2005 la tasa de bocio ha sido menor a 1 por cada 100 mil, habitantes, específicamente de 0.5 por cada 100 mil habitantes.

Así que la SSM a través de la Coepris durante todo el año elaboran diagnósticos del cumplimiento de las empresas respecto a la adición de yodo y flúor y se actualiza el censo y localización de salineros artesanales. Para ello se cuenta con un responsable que se encarga de manera permanente de este programa en todo el estado.

Como una medida de prevención de caries, se norma que la sal para consumo humano deberá contener entre 200 – 250 mg/kg de flúor, a excepción de los estados y municipios que cuentan con niveles superiores a 0.7 ppm de flúor en el agua de abastecimiento en donde sólo se debe distribuir sal yodada.

Es por ello que durante todo el año se verifican los establecimientos que elaboran, envasan, distribuyen y/o comercializan sal para consumo humano; y se toman muestras aleatorias a la sal y de no contar con los niveles establecidos se aplican medidas no regulatorias para promover el cumplimiento.

De ahí la importancia de que la población identifique antes de comprar sal si tiene yodo y flúor, según el lugar de residencia, ya que hay unos municipios donde el agua ya contiene flúor y ahí se recomienda no consumir sal fluorurada, para evitar problemas de fluorosis originados por el consumo de sal.

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