A?REDES SOCIALES?

Daniel Ambriz Mendoza.

La historia de jA?venes que le disparan a otros de su misma clase en las escuelas ya lo habA�amos visto en otros paA�ses, principalmente en los Estados Unidos, ahora estos lamentables hechos llegan a MA�xico impactando la vida de las perpersonas. La tragedia que se viviA? en un colegio particular de la ciudad de Monterrey, Nuevo LeA?n, no es un evento menor y no debemos desestimarlo, lo sucedido el pasado miA�rcoles 18 de enero del aA�o en curso, donde un jA?ven de 15 aA�os, armado con una pistola calibre 22 le dispara a sus compaA�eros y a su maestra en el salA?n de clase hiriendo a unos y privando de la vida a otros para luego proceder a suicidarse tiene muchos A?ngulos de anA?lisis.

Que el lamentable acontecimiento haya sucedido en una escuela debe poner en estado de alerta a la comunidad escolar de todas las escuelas del paA�s, donde tanto maestros como padres de familia y autoridades educativas debemos buscar estrategias de vigilancia y seguridad en las escuelas, pero sobre todo, para entender de raA�z lo sucedido, debemos indagar hasta encontrar la causa que origina una conducta homicida que puede desencadenar en una tragedia de dimensiones inconmensurables.

La influencia y poder de la internet sobre nuestras vidas es un acontecimiento real, es cierto que constituye una herramienta muy necesaria para investigar de manera rA?pida y en tiempo real datos, imA?genes, noticias, artA�culos acadA�micos, de opiniA?n, tesis, libros, ensayos, etc., pero tambiA�n estA? invadida de pornografA�a, prostituciA?n, trata de personas, violencia, noticias falsas, psicopatA�as, expresiones mediocres, resentimientos sociales, frustraciones, fracasos y mil cosas mA?s que nos debe obligar a desarrollar una competencia de bA?squeda efectiva de lo que en realidad nos sea A?til y saber desechar lo que no sirve.

Ya mucho se ha dicho de lo pernicioso de las redes sociales en la internet, donde personas sin escrA?pulos esconden la cara con perfiles falsos para cometer todo tipo de atropellos y hasta violentar la ley, delincuentes cibernA�ticas que usan las redes sociales para estafar, desprestigiar, defraudar, atacar y abusar de las personas principalmente de los niA�os y de los jA?venes incautos que por la curiosidad natural que los caracteriza caen las la trampa de facinerosos y desquiciados mentales que solo tratan de destruir la vida de los demA?s.

Hay grupos que se forman en las redes sociales de diversa A�ndole y con mA?ltiples intenciones, muchos de ellos son creados para delinquir o para destruir vidas ajenas aprovechA?ndose de las condiciones emocionales que en muchos casos no son las mejores para entablar conversaciA?n o leer publicaciones dirigidas a causar incertidumbre e incluso, provocar la muerte invitando al suicidio o despertando

conductas criminales orillando al dA�bil mental a atentar en contra de quienes le rodean y de sA� mismo. En el lamentable caso sucedido en Monterrey, se investiga para ver hasta donde la internet tuvo que ver para que ese joven se animara a disparar en contra de sus compaA�eros y de su maestra, se sospecha que desde algA?n grupo de chat surgiA? la idea o se influyA? a este joven para que asesinara y despuA�s se quitara la vida. En Morelia, MichoacA?n, en una secundaria tA�cnica, en diciembre del 2016 salieron a la luz pA?blica varios casos de jovencitas que se suicidaron y el acontecimiento fue ligado a una pA?gina de internet que promueve ese tipo de conductas.

No estA? por demA?s continuar invitando a padres de familia y a maestros a poner mA?s atenciA?n en lo que los niA�os y los jA?venes hacen a travA�s de la internet y en particular en las llamadas “redes sociales”, que fueron bautizadas con ese nombre seguramente porque interrelacionan virtualmente a las personas pero hemos visto tambiA�n el perjuicio que nos pueden ocasionar; se desperdicia mucho tiempo en ellas, causan estrA�s, originan incertidumbre y lo peor, empujan el desarrollo de conductas antisociales que en muchos de los casos terminan en decesos que se lamentan profundamente. No dejemos que la adiciA?n a los dispositivos electrA?nicos (enfermedad del siglo) nos atrape, pero sobre todo, no permitamos que destruya nuestra vida, la vida de nuestros hijos y la de nuestros alumnos. AcompaA�emos a nuestros hijos a su actividad en el ciberespacio pero no sin antes prepararnos para saber navegar en ese terreno y tener la capacidad para orientarlos.

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