Misses venezolanas emigran para buscar fama en el extranjero

Misses venezolanas emigran para buscar fama en el extranjero

Cuando en unas semanas se celebre el concurso de belleza de Miss Universo, Chile estará representado por una delgada mujer morena con una sonrisa demoledora y un inconfundible acento venezolano.

Andrea Díaz nació y creció en Valencia, Venezuela, donde desde los 12 años aprendió a caminar con gracia por la pasarela en una academia de modelaje local.  A los 26 años, dice representar al “nuevo Chile”, un país inclusivo donde los migrantes buscan nuevas oportunidades, mientras se prepara para el certamen en un gimnasio de Santiago.

Como las miles de personas huyen que cada día de Venezuela escapando de la escasez de alimentos y de una inflación que se espera que supere el millón por ciento, docenas de aspirantes a reinas de la belleza se van para trabajar como modelos o en medios de comunicación en el extranjero.

El próximo mes, Portugal estará representado en la competencia de Miss Mundo en China por una exparticipante en Miss Venezuela. Y en el reciente Miss Tierra, celebrado en Filipinas, dos venezolanas compitieron con las bandas de Perú y España.

Los concursos de belleza levantan casi tanta expectación como el béisbol en Venezuela, una nación obsesionada desde hace años con el glamour y el buen aspecto físico. La nación es líder en concursos internacionales de belleza: ganó siete coronas de Miss Universo y seis títulos de Miss Mundo.

A medida que la economía de Venezuela se hunde, los numerosos certámenes nacionales ya no ofrecen una vía directa al empleo. Los desfiles de moda en vivo se han suspendido, las producciones de televisión se han ralentizado y empresas como marcas de moda evitan cada vez más invertir en publicidad.

Muchas de las reinas de la belleza venezolanas que salieron al extranjero dicen que su estricta preparación en su país les ayudó a triunfar. Pero también se sienten aliviadas de estar libres de los exigentes estándares impuestos por los organizadores de certámenes.

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