Los retos del nuevo Secretario de Educación en Michoacán

Los retos del nuevo Secretario de Educación en Michoacán

por Daniel Ambriz Mendoza.

El relevo de titular en la Secretaría de Educación en Michoacán era un hecho que se veía venir, es más, era una acción de gobierno necesaria que reclamaba el sector educativo y la sociedad en general, el ciclo de la Dra Silvia Figueroa Zamudio estaba agotado, había que darle un nuevo impulso al proyecto educativo para continuar con la difícil tarea de recobrar la rectoría de la educación para el gobierno del estado, recuperar el terreno perdido y el tiempo que se ha invertido en forcejeos por el control interno producto de muchos años de corrupción y de abandono de la verdadera causa educativa.

La llegada del Maestro Alberto Frutis Solís como titular de la Secretaría de Educación en Michoacán abre una nueva expectativa de orden, de cambio y de reingeniería institucional en la dependencia educativa, es un funcionario que conoce el terreno que está pisando, sabe operar políticamente y cuenta con el respaldo del gobernador del estado, siendo Director General de las Unidades de Servicios Regionales en la entidad le tocó la operación política de distintas acciones importantes, entre ellas destaca, el pago que se acercó a los maestros por tierra y aire durante el pasado mes de julio del 2016 ante el inminente secuestro del salario de los trabajadores de la educación por el grupo radical y de interés político que existe en Michoacán, los docentes y personal de apoyo y asistencia de la educación que siempre han mantenido el servicio educativo sin faltar a su trabajo no olvidarán está acción del gobierno que les permitió cobrar el salario devengado.

El nuevo Secretario de Educación llega en condiciones adversas que serán todo un reto, para iniciar tuvo que rescatar el edificio central que tenía cinco meses secuestrado para tomar posesión, rendir protesta en su interior y ponerlo en funcionamiento para beneficio de todo el sector educativo e reiniciar todos los trámites rezagados, una acción pedida a gritos por la sociedad y el magisterio estatal donde hubo necesidad de utilizar la fuerza pública, un rescate de las manos facinerosas que tenían cautiva la dependencia educativa no tenía otra salida, negociar con ellos la entrega de las oficinas centrales hubiera representado la peor señal a la entrada del nuevo funcionario de gobierno.

Por muchos años, quien ha llegado como titular de la Secretaría de Educación queda cautivo desde el primer día por grupos de poder y de interés político que despachan dentro de la estructura operativa de la dependencia educativa, el Maestro Alberto Frutis Solís, conocedor de esta circunstancia por haberla vivido por años como trabajador de la misma, se ha dispuesto a no ser rehén de estos grupos y ha declarado públicamente que la limpiará de funcionarios comprometidos con posiciones sindicales, quienes presten sus servicios al interior deben hacerlo para la institución educativa, obedeciendo a un

orden institucional, respetando la ley y los manuales de funciones en cada área educativa, ¡zapatero a tus zapatos!

Bien por el nuevo Secretario de Educación, él sabe que serán los hechos y no las palabras los que podrán revertir el atraso educativo, sabe también que hay un amplio sector de trabajadores de la educación que se preparan constantemente y cumplen con sus obligaciones, ellos reclaman atención, reconocimiento y respeto a su dignidad profesional.

El apoyo federal para el rescate de los adeudos en diversos órdenes de la vida institucional de la dependencia educativa michoacana sería un factor importantísimo que permitiera respirar, sanear y trabajar con la seguridad de que el salario no será afectado y además pagado con puntualidad. Si el nuevo Secretario de Educación se apega a la ley y la hace cumplir, estaría llevando el estado de Michoacán a un orden superior de gobierno en el terreno educativo que nos permitiera despegar de donde por décadas nos han mantenido luchas intestinas e intereses políticos de grupo donde medra la corrupción, el canibalismo y la mediocridad gubernamental.

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