Para los medios estadounidenses, el candidato republicano enterró la última oportunidad que tuvo para presentarse como un candidato presidencial viable

Para los medios estadounidenses, el candidato republicano enterró la última oportunidad que tuvo para presentarse como un candidato presidencial viable

En días recientes Donald Trump ha renovado sus acusaciones de que habrá fraude en las elecciones.  La negativa del republicano Donald Trump a declarar que aceptará los resultados de las elecciones del 8 de noviembre enterró la última oportunidad que tuvo para presentarse como un candidato presidencial viable, destacó hoy la prensa estadunidense.

La mayoría de los diarios del país coincidieron en señalar que el tercer y último debate entre Trump y la demócrata Hillary Clinton fue el más sustantivo, y mantuvo el nivel contencioso entre los dos principales aspirantes a la Casa Blanca.

Pero fue la decisión de Trump de mantener en suspenso su postura una vez que se anuncien los resultados de la jornada electoral del próximo 8 de noviembre, lo que terminó dominando el debate de 90 minutos celebrado la noche del miércoles en la Universidad de Las Vegas.

Para el diario Los Angeles Times, el republicano echó abajo el que parece sería su mejor desempeño en los debates “con unas pocas palabras”, logrando así provocarse una herida por propia mano.

“Cualquier bienestar que quizá haya hecho para sí mismo fue echado abajo con su rechazo a decir si aceptaría los resultados de la elección, y su negativa de que él dijo cosas que muchos votantes han visto y han escuchado en videos”, indicó.

En días recientes Trump ha renovado sus acusaciones de que habrá fraude en las elecciones, generando el rechazo de un amplio sector del espectro político, incluso dentro de su propio partido.

El diario USAToday indicó que esta acusación del magnate ha generado temor entre funcionarios electorales republicanos y demócratas “de que después de las elecciones él incitará a sus simpatizantes, en un intento por socavar la habilidad de Clinton para gobernar efectivamente”.

La mayoría de los diarios del país coincidieron en señalar que el tercer y último debate entre Trump y la demócrata Hillary Clinton fue el más sustantivo
Hizo notar que aunque el inicio del debate fue civilizado comparado con los previos, al final se aproximó mucho a estos después que Trump llamó a Clinton “una mujer desagradable”, y los dos intercambiaron acusaciones de ser “títeres” del presidente ruso Vladimir Putin.

The Dallas Morning News caracterizó el debate como la ultima oportunidad para Trump de “cambiar el curso de la carrera presidencial y vender su candidatura a millones de escépticos votantes”, pero el dominio de Clinton para sacarlo fuera de balance lo impidió, en parte.

“Pero él se creo un enorme problema de campaña al declinar decir si aceptará los resultados de la elección en caso de que pierda, una continuación de su denuncia sin base de que la elección podría ser fraudulenta”, indicó.

Para The New York Times, la negativa de Trump tuvo como propósito generar dudas sobre la democracia en Estados Unidos, evidenciando la frustración del republicano por su inhabilidad para poder enderezar su maltrecha campaña.

“Con una enorme presión para detener al sostenido ascenso de Clinton en las encuestas, Trump se frustró repetidamente cuando trató de alentar a los votantes conservadores con posturas duras en migración y aborto, pero terminó colocado en delicados terrenos políticos por Clinton”, mencionó el diario.

The Washington Post hizo notar que este debate permitió a los dos candidatos celebrar una sustantiva discusión de política en frentes como terrorismo, economía, comercio, inmigración y armas, exponiendo así sus diferencias sobre la conducción de los destinos del país.

“Trump estaba tratando de presentarse como (un candidato) más presidenciable que a diferencia de los dos anteriores debates, pero por momentos no pudo contener sus impulsos y sus insultos”.

El diario recordó como cuando Clinton lo criticó por no pagar impuestos federales durante casi dos décadas, el republicano no pudo contener su malestar, revirando: “¡que desagradable mujer!”.

“La animosidad entre los dos ha alcanzado tal nivel que los candidatos se dispensaron del gesto tradicional de saludarse de mano, antes y después del debate”, asentó.

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