Fundamental, apego del padre en el óptimo desarrollo de niñas y niños

Fundamental, apego del padre en el óptimo desarrollo de niñas y niños

DIF Michoacán ofrece actualización sobre desarrollo humano a expertos en el área

 

La función del padre en la crianza de un hijo o hija es fundamental para el óptimo desarrollo emocional de las y los niños, incluso desde la concepción, razón por la cual su participación en el entorno familiar adquiere más fortalezas, que estimulan el apego con los menores.

Durante la conferencia de Margarita Anatyanzin Tapia Paniagua, sobre la función del padre en la crianza de los hijos: una visión neurobiológica, que presentó a expertos y a padres de familia, organizada por el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Michoacán, se explicó cómo el primer discurso de fortaleza que recibe un recien nacido debe ser del padre, pues es la voz que escuchó y conoce, ya que se debe recordar que a su madre la conoció desde dentro del vientre con las distorsiones acústicas obvias,  y por lo tanto la voz más naturalmente reconocible es la del padre.

La ponente, quien tiene Doctorado en Psicoterapia Humanista y elaboró sus investigación de tesis sobre el vínculo de apego y paternaje, recordó que incluso el sector salud publicó que la presencia del padre se vuelve a considerar fundamental en el parto y sobre todo en la recepción del bebe, y  propone  que el papá prepare un discurso de bienvenida a su hijo, en el que le diga que nació bien, que fue fuerte, que está con el, que le muestre a su mamá, pero sobre todo, que le diga que está protegido y que es amado.

En un contexto en el que no se discute la importancia central de la función y apego materno consolidado desde la gestación y  nacimiento, lactancia y presencia constante, este abrazo de “Papá canguro”, deberá acompañar al niño o niña por lo menos hasta los seis años y logrará  evitar los daños neuronales que genera el desapego, impacto en el cerebro que no es reversible, se puede reconstruir el desapego, pero queda una herida que se cubre con la vinculación de amor, de un tío o un abuelo, pero la “cicatriz, el daño, se mantiene”.

Con lleno total en el auditorio del Centro de Arte y Cultura “José María Morelos”, la ponente explicó el valor del apego en los niños y las niñas, tanto de la madre como del padre, que se fortalece desde la concepción del bebé y en sus primeras horas de vida.

Tapia Paniagua  explicó que hasta el sexto mes, el bebé no hace difrencia entre los rostros, y cuando ya lo hace, llora si un extraño intenta cargarlo, sufre angustia al ser separado, por eso protestan, y si no quiere a esa persona, o no lo convence, el padre o madre o cuidador primario, debe apoyar esa necesidad de ser rescatado y no obligarlo a convivir  con alguien que le genera angustía.

El papá debe entender las señales de los niños y su forma de comunicarse, la mamá debe dejar que su padre lo lleve al futbol, cambiarle  el pañal, abrazarlo, mostrarle el cariño, hablarle, jugar con el  y no encasillar los rolles, -de lo que hace el padre o lo que hace la madre-, pues se inhibe el apego, y se impide crear la base de seguridad y confianza.

El beneficio para el niño es en todo su desarrollo, por eso actualmente los especialistas y los padres de familia, deben tomar consciencia de la trascendencia de la función de los padres en el sano desarrollo de sus hijos, para que se dé una participación más activa y amorosa de ellos.

Con esta ponencia los asistentes conocieron desde la neurociencia y la biología, el impacto que tiene la función del padre en la crianza de sus hijos a nivel del sistema nervioso central y posteriormente ésto cómo repercutirá en el comportamiento del niño o la niña.

Además de que se favoreció  la toma de consciencia tanto de especialistas como de los papás, de la importancia de la función del padre en la crianza de sus hijos y que pueda llevarse a cabo con una mayor responsabilidad, tanto de la madre de dar la entrada al padre, como del padre de poder asumir su rol

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