El desplazamiento forzado en las ciudades de Venezuela

El desplazamiento forzado en las ciudades de Venezuela

Rafael Morillo fue sorprendido por un grupo de 15 delincuentes de la banda de El Macua cuando regresaba a su casa. Las botas estilo militar les dieron un indicio de su pasado -10 aA�os que habA�a trabajado en la PolicA�a Metropolitanaa�� y luego el carnet de la instituciA?n, que todavA�a guardaba por apego, les confirmA? lo que a simple vista les parecA�a. Era un policA�a y su misiA?n era eliminarlo.

Con armas habA�an logrado que Rafael y su amigo detuvieran su moto y el policA�a retirado quedA? en manos de los delincuentes que inmediatamente lo golpearon; el otro hombre logrA? zafarse, corriA? y esquivA? las balas.

a�?A punta de cachazos en la cabeza, patadas y golpes, me subieron por un callejA?n. Yo les decA�a que me dejaran quieto, que ya no era policA�a, que ya me robaron. Nada. Ellos repetA�an que como era policA�a me iban a matar. Un golpe me desmayA?, pero cuando me recuperA�, pedA� a Dios que me sacara de allA�a�?, dijo Rafael, cuyo testimonio estA? recogido en uno de los reportajes sobre los desplazados por la violencia en Venezuela realizado por Efecto Cocuyo y publicado en la plataforma de periodismo latinoamericano CONNECTAS.

La sA?plica fue escuchada. Un barranco fue el camino que usA? para escapar y ni los tiros lo detuvieron. Su mujer, que recibiA? por accidente una llamada del telA�fono de Rafael, entrA? en pA?nico. SaliA? a enfrentar a los malandros que estaban a cinco cuadras: los de la banda de El Cementerio (un barrio de clase media baja y clase baja de Caracas). El lA�der del grupo delictivo le dio un ultimA?tum: debA�an abandonar inmediatamente su vivienda y salir del barrio.

Varios barrios con tradiciA?n de violencia han aceptado ser parte de las Zonas de Paz a�?una polA�tica de seguridad ciudadana blanda, con la que el Gobierno pensA? que frente al desbordamiento de los homicidios en la categorA�a de a�?enfrentamiento entre bandasa�� A�podA�a disminuirlos. Estaba dirigida hacia las bandas, para generar una tregua entre ellas a cambio de beneficios socioeconA?micosa�?, explica Luis CedeA�o, director del Observatorio de Delito Organizado y la ONG Paz Activa.

a�?Se cediA? el monopolio de la violencia a la delincuenciaa�?, dice refiriA�ndose al paso del deber del Estado de garantizar la seguridad de sus ciudadanos a un grupo de personas armadas. El especialista cree que esta anuencia del Gobierno permitiA? el surgimiento de las megabandas,A�fenA?meno en el que varios grupos delictivos se unifican bajo un solo mando. a�?Se aprovecharon de los recursos del Estado, ampliaron su negocio delictivo y consolidaron su podera�?, manifestA?.

Aunque el Observatorio no atribuye el desplazamiento de personas por la violencia a la creaciA?n de las Zonas de Paz, sA� reconoce que el poderA�o de las bandas impulsa a familias a abandonar su vivienda como medida de protecciA?n.

En 2015, el abogado Alfredo Romero, miembro del Refugee Freedom Program a�� RFP (Programa Libertad del Refugiado), informA? que Venezuela ingresA? por primera vez al cuadro de los 10 paA�ses cuyos habitantes solicitan asilo. Obtuvo el quinto lugar, por encima de Honduras.

Entre los requisitos que se necesitan para optar por este trA?mite se encuentra la demostraciA?n de que no se puede regresar al paA�s, de que la vida estA? en riesgo y que se es vA�ctima de una persecuciA?n.

De acuerdo con las investigaciones realizadas por el especialista en temas migratorios, IvA?n de la Vega, en 13 aA�os, Venezuela ha perdido a 1.800.000 habitantes, 72 por ciento de ellos abandonA? el paA�s empujado por la inseguridad.

Carmen y su familia fueron parte de losA�300 desalojados por la OperaciA?n LiberaciA?n y ProtecciA?n del Pueblo (OLP) en julio de 2015. La primera comunidad a la que le derribaron sus casas de forma arbitraria y que luego el Gobierno presentA? como nicho del hampa.

En menos de una semana lo perdieron todo. Aunque el Estado dispuso camiones y un galpA?n de depA?sito para los enseres del hogar, un saqueo paulatino en esas instalaciones les quitA? lo que no se perdiA? en el traslado.

Un contingente de 1.477 hombres de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) invadiA? su comunidad el 24 de julio en la madrugada y los sacA? sin piedad de sus viviendas, aunque Carmen formaba parte del Consejo Comunal, mantenA�a contacto con el Gobierno, la AlcaldA�a del Distrito Capital y promovA�a el voto para el fallecido expresidente Hugo ChA?vez y su sucesor, NicolA?s Maduro.

a�?Por primera vez en Venezuela se usA? la vivienda no como derecho sino como castigo. 976 viviendas han sido destruidas de forma ilegal y arbitraria por la fuerza pA?blica que han actuado en la OLPa�?, explica el Informe Anual de Provea para 2015 sobre los desalojos que, como a Carmen, dejaron a cientos de personas damnificadas, como detalla la cuarta entrega de esta serie de reportajes.

Bajo estas circunstancias, pareciera que ni el Estado garantiza el derecho a una vivienda digna, ni ofrece aval para la seguridad de sus ciudadanos. Para Carmen y su familia ha sido difA�cil el proceso de adaptaciA?n al refugio en El Cementerio no solo por tener que compartir con otras personas, si no tambiA�n por la delincuencia que los azotaba. Por su lado, Rafael ha tenido que mudarse a casa de la abuela de su esposa, con tres de sus tA�os. a�?A mi hijo le hemos dicho que nos mudamos porque la otra cosa era alquilada, no era de nosotros. A�l extraA�a su casa y sus juguetes. Lo que nos queda es acostumbrarnosa�?, reflexionA? Rafael.

Esta serie de reportajes fue elaborado por Vanessa Moreno Losada para Efecto Cocuyode Venezuela y es republicado por CONNECTAS gracias a un acuerdo de difusiA?n de contenidos.

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