A?Biodiversidad es bienestar?

A?Biodiversidad es bienestar?

Ciudad de MA�xico. 24 de junio de 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- a�?Cuando tratamos de jalar una sola cosa de la naturaleza, encontramos que esta se encuentra agarrada a todo lo demA?s en el universoa�?, enunciA? alguna vez el naturalista John Muir, quien ya en el siglo XIX buscaba que la humanidad valorara por igual la importancia de cada especie, desde los minA?sculos mosquitos hasta los grandes lobos.

Pero, como seres que se desarrollan en una cultura antropocA�ntrica, los humanos no podemos evitar preguntarnos, de entre las millones de especies que habitan el planeta Tierra en este instante, A?serA? que somos la mA?s importante?, A?o serA? que dependemos de la diversidad para nuestro bienestar?, A?todo lo que nos rodea nos pertenece?

Estas preguntas y algunas de sus posibles respuestas nutrieron el conversatorio titulado Biodiversidad es bienestar, organizado por la ComisiA?n Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio),A�en el marco de la 6a Semana de la Diversidad BiolA?gica y que abriA? camino hacia la Conferencia de las Partes (COP-13) en el Convenio sobre Diversidad BiolA?gica (CBD), que se llevarA? a cabo en diciembre de este aA�o.

Con la intenciA?n de presentar diferentes perspectivas acerca de la diversidad y su impacto sobre el bienestar, el doctor en ecologA�a JosA� SarukhA?n Kermez, el doctor en historia Alfredo LA?pez Austin y el doctor en filosofA�a NA�stor GarcA�a Canclini, se reunieron para tener una charla en la Biblioteca Vasconcelos de la Ciudad de MA�xico.

El hombre y la diversidad biolA?gica
Al igual que toda la vida en el planeta, el ser humano es producto de la diversidad. Gracias a la diversidad genA�tica, los organismos pueden adaptarse a las diferentes condiciones ambientales que los rodean, comenta JosA� SarukhA?n.

Esta capacidad evolutiva es lo que llevA? a nuestra especie, el Homo sapiens, a desarrollar un cerebro que le dio la capacidad de crear cultura, comenta el ecA?logo. Y es la evoluciA?n cultural la que ha fijado en la especie humana el deseo de prosperar y buscar estA?ndares de bienestar creados, algo que no existe en ninguna otra especie.

Pero, a pesar de tener caracterA�sticas bastante peculiares, la especie humana no es la A?nica que habita este planeta. Incluso, hablando en tA�rminos evolutivos, es una de las especies que menor tiempo tiene poblando la Tierra.

a�?Somos producto de una catarata de vida que empezA? hace tres mil millones de aA�os en este planeta. Esta catarata comenzA? con unas pocas especies y se fue ampliando y diversificando por un mecanismo biolA?gico que llevA? al desarrollo de los millones de especies que existen y han existidoa�?, aclara el ecA?logo.

Pero con apenas 250 mil aA�os en este planeta, el Homo sapiens ya ha conseguido modificar profundamente el ambiente. El cerebro humano, a pesar de ser un accidente entre los muchos accidentes de la evoluciA?n biolA?gica, ha llevado a la especie a entender e incluso afectar la catarata evolutiva de la vida.

A?El bienestar de quiA�n?
Al plantear la diversidad biolA?gica como una caracterA�stica que proporciona un bienestar al ser humano, dentro del conversatorio, los expertos en ecologA�a y ciencias sociales no podA�an evitar lanzar la pregunta: A?quA� es bienestar?

Los estA?ndares y la definiciA?n del bienestar humano no solo dependerA?n del contexto social, sino del momento histA?rico en que se analice el concepto. AsA�, los recursos necesarios para satisfacer el nivel de bienestar que requiere un millonario que necesita pagar rentas estratosfA�ricas o enormes colegiaturas, no se compararA? con los que requiere una persona en un A?rea rural que quiere mandar a sus hijos a la escuela y satisfacer sus necesidades bA?sicas.

Por ello, SarukhA?n y LA?pez Austin concuerdan en que el individuo que necesita acumular una enorme cantidad de riqueza para poder llegar a un nivel de bienestar semejante al de un hombre en un medio modesto, es un sujeto mucho mA?s necesitado de riqueza.

No deberA�a existir contrariedad por el hecho de que los individuos tengan necesidades diferentes, comenta LA?pez Austin, el problema surge cuando sostener el nivel de bienestar de un solo beneficiario perjudica al gran nA?mero de personas que tendrA?n que contribuir para mantener dicho confort.

EgoA�smo y antropocentrismo
JosA� SarukhA?n considera que el significado de bienestar, al ser un tA�rmino exclusivamente antropocA�ntrico, abarca una gran diversidad de estA?ndares de vida que con el tiempo se han vuelto cada vez mA?s artificiales.

Sicilia/CONABIOCon siete mil 500 millones de seres humanos habitando la Tierra, habrA�a que definir un nivel de bienestar que permitiera compartir y mantener los recursos vitales del planeta.

Un nivel de bienestar que permita a los individuos satisfacer sus necesidades mA�nimas de seguridad, alimentaciA?n, de salud, de formaciA?n, etcA�tera, en la medida que esa satisfacciA?n no afecte la posibilidad de otros individuos de hacerlo, detalla el ecA?logo, y recalca que este es un ideal fA?cil de enunciar, pero difA�cil de realizar.

a�?No estamos educados para eso, estamos educados para cada vez tener mA?s cosas materiales, para cada vez acumular mA?s objetos, para cada vez buscar cuestiones mA?s lujosas, porque ese es el medidor de bienestar, de A�xitoa�?.

Los patrones culturales actuales han puesto al humano como centro del universo, como un producto especial de la creaciA?n, y han propiciado el papel de dominio del hombre sobre el entorno natural. Lo cual ha dejado a generaciones en la ignorancia de que compartimos el espacio con millones de especies, opina SarukhA?n.

Esto se traduce en estilos de vida que se sintetizan de manera burda en el a�?american way of lifea�?, en donde los individuos solo se interesan por vivir bien ellos, sus hijos, sus nietos. La justificaciA?n de esta forma de vida se resume en la frase: yo trabajo y merezco todo lo que quiero, sin importar si esto perjudica a esta generaciA?n o a las futuras, detalla el ecA?logo.

Este tipo de ideologA�a ha desencadenado el modelo de concentraciA?n en el que viven las culturas occidentales actuales, en donde un A�nfimo porcentaje de la poblaciA?n mundial es la que crea la manera de concebir el mundo, y los demA?s la aceptamos. Pero en beneficio de quiA�n se impone este modo de vida, A?de todos o de esa pequeA�a minorA�a?, se pregunta LA?pez Austin.

Es este el caso en donde estas minorA�as, expandidas por su acceso al poder y las riquezas, sacralizan lo propio, propiciando la desigualdad y el egoA�smo y, en consecuencia, usurpan la libertad democrA?tica, concuerda GarcA�a Canclini.

Para poner un ejemplo claro de esta mentalidad, el historiador LA?pez Austin recuerda un momento en la historia de la ciencia en donde la riqueza de unos pocos se generA? mediante la producciA?n de gasolinas que liberaban plomo en el ambiente, un elemento altamente tA?xico.

Cuando el cientA�fico estadounidense Clair Patterson descubre que el plomo estA? poniendo en riesgo el bienestar y la vida de toda la poblaciA?n, es necesario llevar el caso a los tribunales para lograr la prohibiciA?n del uso del plomo.

Este caso que perjudicaba toda la vida en el planeta, por el beneficio de un grupo muy pequeA�o, necesitA? aA�os para resolverse e ilustra cA?mo a pesar de que toda la humanidad estaba siendo afectada no fue fA?cil que la minorA�a expandida aceptara ceder en su nivel de bienestar.

A?La diversidad es bienestar?
Habiendo establecido que el bienestar, con sus subjetividades, debe perseguirse sin perjudicar el bienestar de los otros, los protagonistas del conversatorio prosiguieron con la reflexiA?n acerca de si la biodiversidad representa un coadyuvante del bienestar humano.

a�?Como antropA?logo, llevo un tiempo dedicA?ndome a analizar la globalizaciA?n y los conflictos interculturales. Cuando me puse a hacer una nota pensando en lo que podA�a yo decir en este conversatorio se me convirtiA? el tA�tulo en pregunta, A?la biodiversidad cultural es bienestar?a�?, comenta GarcA�a Canclini.

Observando la serie de conflictos multiculturales actuales, incluso los individuos que consideraban la biodiversidad como riqueza, podrA�an comenzar a pensar que la multiculturalidad ha pasado de un fenA?meno de riqueza a uno de desorden.

Este desorden puede deberse a que hoy convivimos mucho mA?s con el otro, comparando con cualquier A�poca pasada. Tenemos las diferentes culturas mucho mA?s cerca, lo que dificulta la coexistencia, opina GarcA�a Canclini.

a�?Hasta hace muy pocas dA�cadas, los japoneses estaban en JapA?n y los bolivianos en Bolivia. Ahora la tercera ciudad boliviana por poblaciA?n es Buenos Aires, donde ademA?s se discrimina bastante a los bolivianos. Los A?ngeles es la tercera ciudad mexicana, donde a los mexicanos tambiA�n nos ocurre algo parecidoa�?, comenta el filA?sofo.

Entonces, la multiculturalidad surge como un fenA?meno muy complejo, en donde fenA?menos como el fundamentalismo islA?mico comienzan a interesar a muchas mA?s personas que al especialista en religiones.

Por su parte, LA?pez Austin recuerda que MA�xico, ademA?s de ser un paA�s de enorme diversidad natural, tambiA�n es una naciA?n de gran diversidad social. Pero no solo por la riqueza A�tnica, sino por el variado mosaico de cosmovisiones que habitan en A�l. Y hace A�nfasis en que MA�xico es un paA�s que histA?ricamente ha sufrido mucho este mosaico cultural.

Aunque para GarcA�a Canclini no existe una relaciA?n automA?tica entre diversidad cultural y bienestar, reconoce la diversidad como un mecanismo contra la concentraciA?n de poder, de riqueza y de conocimiento.

Lo cual, en cierto modo, concuerda con la concepciA?n de que si no existe la diversidad no se tiene las opciones para adaptarse a las condiciones del ambiente que le permitirA�an a las especies, incluyendo la humana, sobrevivir y perpetuarse.

En dA?nde estamos y hacia dA?nde vamos
En este momento histA?rico, la humanidad estA? arriesgando severamente las condiciones de las que depende su supervivencia, lo que podrA�a llevar a la desapariciA?n del Homo sapiens, opina JosA� SarukhA?n.

Para el ecA?logo, generar un sentimiento de responsabilidad y una A�tica que permita revertir el daA�o que se ha hecho hasta ahora serA? posible solo tomando en cuenta las diversidades, biolA?gica y cultural.

a�?Cada uno debemos asumir que no somos el centro de la verdad, pues de lo contrario caemos en la intolerancia. Debemos entender que la diversidad debe enseA�arnos, a travA�s de la historia y de la antropologA�a, que somos un otro en un mar de otredades. Que no tenemos ningA?n privilegio de verdad, tenemos que entender que tenemos una necesidad psicolA?gica de sentirnos centro, pero que no lo somosa�?, LA?pez Austin.

Es necesario propiciar el bienestar social sobre el privado, analizando en dA?nde estamos, quA� hemos hecho y quA� es lo que cada estilo de vida en el planeta hace al ambiente. Todas las variantes deben ser consideradas para generar estructuras A�ticas, educativas, mediA?ticas e institucionales, considera el ecA?logo.

a�?Debemos repensar al ser humano como individuos completos, eso implica reconocernos individuos sociales y no como la cA�lula aislada que nos han hecho creer que somos, porque de esta manera se pierde toda comunicaciA?n con lo que me rodea en la vida. Debemos pensarnos mA?s reales, mA?s socialesa�?, concuerda el historiador.

El crecimiento poblacional, primar el beneficio privado sobre el social y considerar los factores econA?micos y de poder como los A?nicos estA?ndares de bienestar, nos ha llevado a vivir en un sistema que no puede seguir perpetuA?ndose por largo tiempo sin afectar severamente a la mayorA�a de la poblaciA?n y de la vida en el planeta, concuerdan los especialistas.

a�?Definir el bienestar como la acumulaciA?n de riquezas espirituales, la amistad, la familia, el intercambio de ideas, el gozo de la naturaleza, los rituales y otros satisfactores no econA?micos nos ayudarA?n a replantear el camino a seguir,A�a criticar los sistemas que no piensan en el colectivoa�?, afirma JosA� SarukhA?n.

Alternativas de vida
Para GarcA�a Canclini, que como antropA?logo ha estudiado diversos aspectos de la juventud en nuestra sociedad, existe un grupo de jA?venes que estA? intentando cambiar el mundo en donde vive.

A diferencia de los jA?venes impulsados por el boom del individualismo, que tuvo su auge en el MA�xico de los noventa bajo el concepto de a�?jA?venes creativosa�?, de la idealizaciA?n de los emprendedores y de la iniciativa individual a��lo cual no resultA? exitoso desde el punto de vista sociala��, existen grupos que estA?n optando por el colectivismo.

a�?En ocasiones se les nombra irA?nicamente escA�pticos, pero estA?n creando huertas en azoteas, pequeA�os jardines en condominios y desarrollan sus actividades creativas en idea del bien comA?n. Yo dirA�a que hay que prestar mucha atenciA?n a la manera en que estA?n replanteando estas nuevas generaciones las experiencias de convivencia y de cooperaciA?n, incluso trasnacionalesa�?, opina GarcA�a Canclini.

Estos jA?venes no aceptan que se les arrebate la riqueza natural, cultural y social a la que pueden tener acceso. No permiten que se limiten sus oportunidades de acceso al conocimiento, a la cultura, a los bienes artA�sticos ni a la naturaleza.

Y a pesar de que hay mucha idealizaciA?n y malentendido con todas estas alternativas que se venden como salidas, hay que reconocer que existe en ellas un intento y una innovaciA?n crA�tica a los sistemas que no piensan en colectivo, concluye el filA?sofo.

cjfg

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